El Grano de Café

Ahora que llega el Día del Libro me permito pediros que reflexionemos todos sobre lo que nos propone Alex Rovira en su libro “La buena crisis”.
Es una historia mil veces explicada que se puede aplicar a muchas situaciones de crisis, económicas, culturales y ¿por qué no también ? deportivas.

¿ Qué sois zanahoria, huevo o grano de café?

********************************

EL GRANO DE CAFÉ
(Extraído del libro “La buena crisis” de Alex Rovira)
Una hija se quejaba a su padre de las dificultades que envolvían su vida. No sabía como seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que, cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, se llevó a su hija a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre un fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una de ellas colocó zanahorias, en la otra sumergió huevos y en la última, granos de café. Las dejó hervir sin pronunciar palabra. Su hija esperó con impaciencia, preguntándose qué pretendía su padre. A los veinte minutos, el padre apago el fuego. Sacó las zanahorias y las dispuso en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en un plato. Finalmente, coló el café y lo introdujo en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo:
• – ¿Qué ves?
• – Zanahorias, huevos y café – fue la respuesta. Le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Era un huevo duro. Le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija le preguntó:
• – ¿Qué significa esto, padre? Él, entonces, le explicó que los tres elementos habían sufrido la misma adversidad, el agua hirviendo, pero que la reacción de cada uno había sido distinta. La zanahoria estaba dura antes de llegar a la olla, pero después de pasar por el hervor se había vuelto débil y fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido, pero, tras someterse a las altas temperaturas, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran únicos: después de cocer, se habían vuelto líquidos.
• – ¿Cuál eres tú?, preguntó a su hija. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, que parece fuerte pero cuando el dolor le toca se vuelve débil y pierde su fortaleza? ¿Eres un huevo, que poseía un espíritu fluido pero se ha vuelto duro y rígido? ¿O eres como un grano de café, que cuando las cosas se ponen peor, reacciona bien y hace que las cosas a su alrededor mejoren?

*********************************
Sólo me queda comentar que la mayoría de nosotros reaccionamos como las zanahorias, como los huevos o como el café, según nos conviene.
Los que acaban como las zanahorias piensan que los problemas eran insuperables y sólo quedaba espacio a la rendición, los que se convierten en huevos duros no quieren oir nada, están tensos, irascibles y se sienten molestos por entender ser los únicos perjudicados y por fin los que conseguían aprovechar el agua hirviendo para hacer café entienden ser los mejores aunque realmente cayeran en la olla hirviendo por casualidad.
Aprovechemos todos el agua hirviendo pues en una buena dieta caben las zanahorias cocidas, los huevos duros y el aroma de un buen café.
….. y de paso leamos un buen libro que como la música amansa a las fieras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s